Esta noche voy a ver a Los Gatos, ese grupo que significó mucho en mi juventud. Para mi la cosa está muy repartida, no dividida. Repartida en lo que me toca como "gatuno" y "nebbiero" y la otra como persona, lo que fue ese enorme pedazo de vida que significó haber tenido tantas tardes y noches la música de fondo de ellos mientras mi vida se iba marcando con sus canciones.
Nunca pensé que volvería ver a Los Gatos, creí que pertenecían a una época y se habían quedado allá, en una gran parte de mis recuerdos. Tal vez no los extrañé demasiado porque Litto siempre estuvo, y eso para mi era suficiente. Sin embargo ahora que sé que los voy a ver de nuevo, alguna cosita pasa por mi estómago. Tal vez sea un poco el espejo de lo que han crecido en lo musical y en sus vidas y tal vez nos reflejemos un poco con lo que pasó con nosotros. Mucha agua en todo sentido ha pasado por nuestras vidas, y vuelven esos compinches a que los podamos escuchar de nuevo. Es como un sueño, pero de los buenos, de los que se hacen realidad. Es curioso pero todos estamos emocionados por Litto, por Los Gatos y, a no negarlo, por nosotros mismos. Por lo que conté antes. Porque sabemos que nuestro querido Maestro está recibiendo el reconocimiento de todo lo que dió en su trayectoria y se lo merece con todos de pie y ovacionándolo. Por Los Gatos porque vamos a retroceder en el tiempo y vamos a disfrutarlos como si tuviéramos quince o dieciséis años, en aquellas noches de Recitales o en algún Carnaval. Y por nosotros, porque las lágrimas y la emoción no vendrán sólo por las canciones, vendrán por lo que significan esas canciones para todos. Son muchas buenas razones, juntas o separadas, las que hacen que uno quiera que empiece YA el recital, el GRAN ESPECTÁCULO. Será una noche mágica, como nos merecemos cada uno de nosotros y como merece nuestro querido Maestro. Un abrazo a todos.
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