En estos días de sofocante calor miro los noticieros y uno de los canales, que no es adepto a dar sensaciones, me dice que la temperatura es de 32º. No le creo. Cambio de canal y otro, que me avisa que estalló el verano (yo creo que detonó), marca en un ángulo de la pantalla, en rojo, 38º de sensación térmica. Ahí me gusta más. Sigo mirando el noticiero y me avisa que el dólar está a menos de $8... tampoco le creo. Cambio. En otro canal de noticias explota un cartel que me dice que el dólar "blue" (definición bastante fantasmagórica de algún alucinado) me grita que está a casi $12. Como decía aquel filósofo oriundo de Bánfiled: "Tengo... un mundo de sensaciones, un mundo de vibraciones". Sabio total: sensaciones que son realidades y vibraciones en todo el cuerpo, incluyendo el bolsillo.
Es maravilloso vivir en un país sembrado de videntes, esotéricos, chamanes y manosantas: todos vivimos de sensaciones. Me acuerdo que la sensación de inseguridad se había apoderado de nosotros. Ahora entiendo: las sensaciones son sólo personales. Para vivir sin delitos, con un dólar bajo y con una temperatura veraniega, pero benévola, uno tiene que saber dónde mirar y a quién escuchar...
Tengo la sensación de que no he sido claro. Hasta luego.
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